Es una práctica que integra lo terapéutico y lo creativo mediante el trabajo corporal. Se busca restaurar la conexión con el cuerpo, escuchando su necesidad, permitiendo su expresión y entendiendo su relación con la emoción y el pensamiento. Es un trabajo grupal que potencia el sentido de pertenencia y comunidad.

Se trabaja con la dimensión energética del cuerpo, desbloqueando la energía retenida a través del movimiento, la danza, el contacto y el juego. Al permitirnos fluir libremente, nos conectamos con la energía universal que es fuente de vitalidad y bienestar.

El trabajo corporal es de gran utilidad en los procesos creativos, puesto que ayuda a desbloquear y a contactar de manera más directa y genuina con el lenguaje interno de cada uno.
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